Por Francisco Olmos, Sociologo.
Desde la perspectiva de Niklas Luhmann, un supermercado mayorista puede concebirse como un sistema social (organización) autopoiético de comunicaciones que funciona en el seno de la sociedad diferenciada. Su función social esencial es la satisfacción de necesidades de consumo de la comunidad comerciante local, es decir, distribuir bienes escasos para reducir la escasez en el entorno (problema social: abastecimiento de recursos limitados). En este sentido opera como extensión del sistema económico, con el medio simbólicamente generalizado del dinero y el código binario pago/no pago (compra/no compra) que guía toda transacción. Internamente el sistema se representa a través de la lógica del mercado local (clientes y proveedores), mientras que externamente se asocia con instituciones financieras y redes de abastecimiento (por ejemplo, bancos, proveedores mayoristas). El “programa” operativo del sistema puede entenderse como la pauta de gestión de inventarios y abastecimiento continuo de productos, coordinando comunicaciones sobre ofertas, precios y compras.
Como sistema social, el supermercado tiene clara matriz de acoplamiento sistema/entorno: está operacionalmente cerrado (autorreferencial) y solo se comunica con su entorno mediante acoplamientos estructurales compatibles con su autopoiesis. En la práctica esto significa que el supermercado no deja entrar comunicaciones externas que contradigan su código; por ejemplo, no puede darse un “pago” inválido: solo los pagos aceptados siguen su lógica interna. Sin embargo, debe introducir informaciones externas (demanda de clientes, precios mayoristas, regulaciones) que sean interpretables en su marco. La comunicación entre el supermercado y su entorno debe “acoplarse” a su orden interno; de lo contrario se generan inestabilidad y conflictos. En definitiva, el sistema se mantiene gracias a la compatibilidad con su entorno: el supermercado necesita información del exterior (clientes, proveedores, políticas) pero filtra esas comunicaciones de acuerdo con su propio binario (pago/no pago). Así, actúa como co-sostén de la comunidad económica local: al proveer bienes clave a comerciantes y microempresarios, facilita la continuidad de múltiples negocios minoristas y circuitos de abastecimiento, a la vez que emplea mano de obra local y genera vínculos económicos estables en el territorio.
Acoplamientos estructurales con otros sistemas sociales
El supermercado se vincula estructuralmente con diversos sistemas funcionales y sociales:
- Económico: Opera con dinero como medio de comunicación y el código pago/no pago. Genera operaciones de precios, inversiones (programa de crecimiento, márgenes) y producción de bienes (logística). A través de clientes y proveedores interacciona con mercados mayoristas y minoristas. Su comportamiento responde a leyes del mercado (oferta/demanda) y autodescripciones como entidad económica.
- Político/Estado: Mantiene acoplamientos con el sistema político mediante licencias municipales, regulaciones comerciales y fiscales. Las políticas públicas (impuestos, subsidios, normas de competencia) condicionan su funcionamiento. Por ejemplo, debe cumplir con ordenanzas urbanísticas, pagar patentes municipales, y en ocasiones participa en programas de desarrollo local (inversiones o ferias).
- Jurídico: Se enlaza al sistema jurídico mediante normativas laborales, sanitarias y comerciales. La validación (o sanción) de sus actividades (salud en alimentos, derechos laborales, protección al consumidor) es el código jurídico (legal/ilegal) que incide indirectamente sobre su operación. De este modo, las leyes forman acoplamientos estructurales que restringen o habilitan comunicaciones (por ejemplo, facturas, contratos laborales) dentro del sistema.
- Educativo: Al emplear y formar personal (cajeros, reponedores, gerentes), se acopla al sistema educativo y formativo. Con programas de capacitaciones sobre el oficio.
- Salud/Sanitario: Existe un acoplamiento con el sistema sanitario a través de la seguridad e inocuidad alimentaria. Normas de salud pública influyen en su comunicación (etiquetas nutricionales, control de calidad). Indirectamente, los productos que ofrece afectan la salud de la comunidad (nutrición, consumo de alcohol); así comparten complejidad con el sistema de salud, por ejemplo, promociones de alimentos saludables o restricciones de venta de ciertos productos.
- Otros: también puede acoplarse con el sistema medioambiental (normas de reciclaje, empaques, donaciones de alimentos), o con el sistema de transportes (logística).
Estos acoplamientos estructurales muestran que el supermercado, sin perder su autonomía operativa, interactúa comunicativamente con diversos sectores. En cada uno, sigue operando con su código específico de pago/no pago y su medio (dinero/crédito), integrando las expectativas sociales en sus decisiones internas.
Interacción organizacional, complejidad y autopoiesis
El supermercado mayorista opera como una organización nacional, y por tanto se rige por una lógica organizacional en la que las decisiones clave —como el surtido de productos, las políticas de precios, las promociones o los convenios con proveedores— no se toman en la sucursal local, sino que provienen de las oficinas centrales de la cadena. Estas oficinas funcionan como el núcleo de la organización, desde donde se generan las decisiones que luego son implementadas por cada punto de venta. Esto corresponde a la estructura organizacional que Luhmann define como sistema autopoiético de decisiones, donde cada decisión habilita nuevas decisiones, en una cadena autorreferencial orientada al cumplimiento funcional.
En la sucursal ubicada en la población habitacional, el foco operativo no está en la toma de decisiones estratégicas, sino en la ejecución local de operaciones bajo parámetros definidos: lo esencial es la gestión de inventario, control de stock, abastecimiento eficiente y atención a clientes comerciantes. La operación diaria busca mantener la continuidad funcional de la cadena, garantizando el flujo de productos y la trazabilidad logística dentro de márgenes de eficiencia y control de pérdidas.
En cuanto a la complejidad, este sistema enfrenta una alta variedad de inputs provenientes de su entorno: fluctuaciones de demanda, regulaciones sanitarias o comerciales, cambios de precio en proveedores, estacionalidad de productos, comportamiento de compra de los comerciantes, etc. Frente a esta complejidad contingente, el supermercado opera como sistema cerrado en términos operativos: filtra e interpreta solo aquellas perturbaciones externas que son relevantes para su funcionamiento, de acuerdo con su código binario pago / no pago.
Por ejemplo, una variación en la demanda de un producto solo será relevante si se traduce en diferencias en ventas o rotación de inventario. No importa la opinión subjetiva de los clientes ni juicios éticos externos: el sistema decide solo en función de operaciones compatibles con su lógica interna. Esta clausura operativa, según Luhmann, no significa aislamiento, sino acoplamiento estructural selectivo con el entorno: las comunicaciones externas se traducen internamente solo si pueden ser codificadas como decisiones económicas válidas.
La autopoiesis del sistema se mantiene mediante esta reproducción continua de operaciones: cada venta, cada reposición, cada análisis de stock y cada capacitación comercial activan nuevas operaciones que permiten al sistema mantenerse y adaptarse sin perder su forma. Lo decisivo no es cuánto cambia el entorno, sino si el sistema puede traducir esas variaciones en decisiones operativamente viables para su continuidad.
De este modo, el supermercado mayorista como organización no responde directamente a la presión del entorno, sino que mantiene su autonomía operativa reproduciendo decisiones conforme a su programa y código. Esta es la base de su resiliencia estructural y su capacidad de permanencia funcional en el tiempo.
Ficha descriptiva del sistema
| Aspecto | Caracterización del supermercado mayorista |
| Problema social de referencia | Asegurar el abastecimiento eficiente de bienes de consumo para comerciantes y microempresarios en zonas urbanas. |
| Función sistémica | Satisfacer necesidades de aprovisionamiento de negocios locales y optimizar la distribución de productos al por mayor. |
| Código binario (inclusión/exclusión) | Pago / no pago (compra efectiva / no válida); también aplica la distinción cliente registrado / no registrado. |
| Medio de comunicación simbólico | Dinero (transacción monetaria); facturas y boletas como condensadores formales de la comunicación económica. |
| Representación interna | Centro logístico de distribución y nodo de abastecimiento regional coordinado con oficinas centrales. |
| Representación externa | Red comercial de comerciantes locales; relación con proveedores, municipios, instituciones regulatorias y fundaciones. |
| Programas | Políticas de stock, promociones comerciales, capacitaciones internas y programas de formación a comerciantes. |
| Sustrato organizacional | Cadena nacional de supermercados mayoristas con sede centralizada; bodegas locales como unidades operativas. |
| Observación de segundo orden | Monitoreo de inventario, márgenes de venta, comportamiento de demanda, respuesta a normativas externas. |
| Fórmula de contingencia | Escasez y disponibilidad: “Si hay stock y se puede pagar, se puede acceder”; valor ligado a posibilidad de reposición. |
| Mecanismos simbióticos | Necesidad de abastecimiento, relación de confianza con clientes comerciantes, expectativas de eficiencia logística. |

Deja un comentario